Tajo río - ¿Qué Tajo desemboca por Lisboa?
Desde el Cais das Colunas, el río-mundo de Maria Gabriela Llansol
El Cais das Colunas, donde el Tajo se abrocha con el Terreiro do Paço, es lugar propicio a encuentros insospechados. Allí se dan cita prácticamente a diario Luis de Camôes, Alberto Caeiro y Maria Gabriela Llansol. Si uno aguza el oído y el graznido de las gaviotas no lo impide, puede escuchar sus conversaciones, que habitualmente tienen por tema el río. El primero insiste en que “las naves están prestas” (1). El segundo recuerda, como una pesada herencia, que aún navega en él “para quienes ven en todo lo que no está/la memoria de las naves” (2). Las naves. Ultramar. Con aliento épico. O sesgo irónico. Tanta historia por detrás.
A gritos que vuelva
Y llega Maria Gabriela Llansol y les recuerda que “los ríos no nacen, brotan de sus símbolos”; y les anuncia que se propone revelar el misterio del Tajo “que nos llevará a la claridad”, “la misma lengua azul corriendo interminable”, “agua suplantando nuestros interrogantes”, “una narración posible del mundo”, una “figura psíquica pavorosa” pese a que “tanta agua moviéndose no hace ruido”; y a que “ya murió muchas veces y la ciudad no tiene fuerzas para agarrarse a él”, aunque le llama y le pide a gritos que vuelva. Uno piensa en cuánta historia y sabiduría se condensa en esas veladas alusiones, nudos, que diría Herberto Helder, fulguraciones al decir de Llansol. Ninguna nostalgia de quien se perdió en Alcazarquivir. Ni de quien viajó a la India y regresó. El terremoto como un dolor distante. La propia autora recuerda que, en su exilio en Bélgica, tenía una vista del Tajo en su habitación y puso a su perro el nombre del río para así nombrarlo varias veces al día. Y cuando le dijeron que iba a volver a verlo escribió: “de deseo, casi no puedo dormir “.
Créditos: Dominika Gregušová (pexels.com)
Tajo-río
El Tajo que acoge y seduce en la disparidad de sus aguas, Tajo-río como lo llama Llansol, adquiere en su escritura una nueva condición. Es “todos los lugares donde he estado”, “todos los momentos de los que forma parte”, “simultáneo con otros ríos”. Es animal, planta, hombre, espejo, agitación; “es la mirada penetrante de la última mirada”; “es lo que ha de hacerse fuera del destino”. Así lo evoca y transfigura Llansol en las primeras trilogías, particularmente en textos como En la casa de julio y agosto, Causa amante, Un halcón en el puño y en el Livro de horas III (Numerosas linhas), escrito este último en paralelo durante el exilio y publicado muchos años después. Tajo-río, el río-mundo.
(1) Luís de Camôes, Os Lusíadas, IV, 84
(2) Alberto Caeiro, El guardador de rebaños, XX
Crédito: Pascual (pexels.com)
Y recuerda:
Para 2026 preparamos la publicación de cuatro libros de la escritora portuguesa Maria Gabrela Llansol: El señor de Herbais, Un beso dado más tarde, Parasceve y El juego de la libertad del alma. Seguirá la publicación de más libros de esta autora en 2027, colmando así una laguna con la traducción de la voz más singular de la literatura contemporánea en lengua portuguesa.