Gabriela Llansol y la tarea de escrileer

El traductor y escritor Mario Grande nos desvela algunas claves de esta gran escritora, cuya obra principal publica Ybernia en 2027 y 2028.

Cuando Gabriela Llansol reflexiona sobre la tarea del escritor empieza por aclarar el enigma de la primera frase de su texto seminal, El libro de las comunidades: «En ese lugar había una mujer que no quería tener hijos de su vientre». Efectivamente, al comienzo de Finita la autora enlaza con el «nuevo ser» que traen las figuras de la comunidad de rebeldes. Escribe para que no se desvanezca el sentido perdido de la batalla (Frankenhausen de todos los tiempos). Llansol, para quien escribir es el doble de vivir, que escribe a máquina sin tachaduras, se propone convertir la existencia en libro, en espera de otra libertad. Participar, en «la Gestalt creadora referida a mujeres, hombres, animales, plantas y paisaje, que se hace cargo de la realización de la buena nueva anunciada a la naturaleza y los humanos». En ese sentido afirma que el libro no es un utensilio, sino una modalidad de nuestro ser. La vida de ese ser, la escritura, es la de los acontecimientos que podrían llegar a relacionarse.

Escenas fulgor, nudos, eslabones

Por eso la tarea que se impone de crear reales (no realidades) no existentes, convertir fechas distantes entre sí en una suerte de superposición, en «reunir en estrecha proximidad los nudos de lo visible para que su fuerza no se disperse». Desde esta perspectiva se entiende mejor a Llansol cuando afirma: «No hay literatura. Cuando se escribe lo único que importa es saber en qué real se entra y si hay técnica adecuada para abrir camino a otros». Y se entienden mejor algunos elementos claves de la poética llansoliana: el texto como espacio, lugar que viaja; las escenas fulgor, los nudos, como eslabones del texto; la superposición de fechas como disolución del tiempo, que resulta innecesario para las metamorfosis; la creación de las figuras a partir de personajes históricos y sus encuentros. Todo un mundo en el que verdad, realidad, tiempo y espacio adquieren carta de naturaleza como espacio edénico. Edénico, no idílico. Construido con gran esfuerzo personal y creador, pagando un alto precio de soledad. Confrontada a la cuestión de si hay una escritura femenina, Llansol expone: «Yo creo que no. A medida que el texto adquiere una cierta potencia deja de ser característico de hombre o de mujer. Pongo Cumbres borrascosas de Emily Brönte como ejemplo. Yo misma voy sintiendo una parte neutra de mi ser —la tierra prometida de la fuerza y la tierra de nadie del sexo».

Picture by Kássia Melo

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Los pensadores del “Hay”»

Llansol se mueve filosóficamente en el infinito de Baruc Espinoza (Ese, su nombre como figura, con sus modos geométricos de la inteligencia) y Nietzsche, a quienes denomina los pensadores del «Hay». Sobre tierra tan fértil crece el árbol frondoso de una filosofía de la naturaleza cuya ascendencia habría que ir a buscar en Lucrecio («lucrecia naturaleza», dice), una naturaleza creadora, de la que lamenta que el hombre esté separado, y eterna, no así los cuerpos creados en ella; una ética destilada del eterno retorno de lo mutuo, al margen del cual las relaciones genéricas entre mujeres y hombres están fatalmente presididas por la fecundidad y la conquista; una metafísica superadora de Parménides, familiarizada con la noción de «entreser» (el barzaj, istmo, de Ibn’Arabi) entre la vida y la muerte y, lo que es más importante, entre el saber y la escritura; la afirmación fundamental del «hay» frente al ser, la trama, la «casa» del hombre en los tiempos que vivimos ; el «hay», que incluye muchos mundos, mayor de lo que llamamos realidad, que es disperso, una realidad por venir, espacio de libertad, libre del poder; una teoría del conocimiento en la que decide arriesgar la razón para poder pensar, pues la razón no lo es todo, hay otro conocimiento, «el pensamiento no es raciocinio, es un haz de reflexiones, sentimientos y visiones»; una síntesis esbozada en forma de «confidencias» al compañero filosófico, el escritor portugués Vergílio Ferreira (1916-1996), en la que aclara el significado de frases como «¡Qué cosa incomprensible haber vivido con un nombre propio!» y cuestiona nociones tan arraigadas como personalidad y tiempo.

Photograph by Lan Nguyen Tran

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Y recuerda:…

Ya puedes reservar los 2 primeros libros de la Colección Llansol: Un beso dado más tarde y El señor de Herbais. Y si quieres saber más sobre los lugares que inspiraron a Maria Gabriela Llansol, explora el Tajo-río con Mario Grande.

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From Lizard to Debutante: Entering the World of Literature